José Luís Rivera Feria

QUEDAROS CON MI RELOJ,

de José Luís Rivera Feria (Fotógrafo).

La foto me surgió en casa pensando como plasmar en una imagen el paso del tiempo y el camino por recorrer, así que tomé un reloj como attrezzo, la cámara y salí a buscar un escenario.

Reloj (símbolo del tiempo)

Camino (el camino de la vida por recorrer y el personaje que se aleja lentamente).

José Luís Rivera

José Luís Rivera feria es un fotógrafo que marca diferencia a la hora de fotografiar y esta imagen lo demuestra. El nivel estético alcanzado en ella la ha elevado a mostrarse como una gran fotografía. Ella nos evidencia los límites de la representación y de la experiencia, dentro de la visión personal de su autor y con una técnica muy concreta. Rivera trata de darle a la imagen carácter desde la primera mirada y lo consigue. Bajo nuestro punto de vista, su objetivo es ser lo más explicativa posible en relación al tema sugerido, puesto que esta fotografía fue presentada por su autor en un certamen con temática. En ella, lo esencial es dejar patente su enfoque estético que está implícito en la fotografía, atendiendo también a lo psicológico de la temática. Aquí, el fotógrafo pretende representar la realidad tal como él la entiende. No se trata tan solo una percepción personal, sino de una interpretación objetiva de lo que Rivera piensa sobre lo que le proponen y por ello medita y crea. Es algo que tiene muy en cuenta la fotografía conceptual que, no es otra cosa, sino usar el poder de la imagen para transmitir ideas propias. El objetivo de este fotógrafo es contar una historia, la historia de una canción, sólo con una imagen.

Procedamos pues a una lectura subjetiva de la imagen, en esta ocasión dejemos de lado la descripción puntual de la obra, nos centraremos más en su apreciación, esto es, en lo que en ellas se expresa. La presencia de un camino terroso trapezoidal flanqueado por árboles en tres de sus partes y en cuyo devenir podemos observar a un hombre que camina hacia el fondo de la imagen. Este camino está marcado por un mojón que se nos presenta en primer plano y a la izquierda de ese camino, el cual, en su cúspide, soporta un reloj de salón con esfera redonda, remate superior y pie que me recuerda a una pieza de ajedrez, concretamente a un alfil. Destacar que toda la imagen salvo este mojón y su huésped está desenfocada atendiendo a una profundidad de campo muy corta, que se limita a la base del camino, mojón y vegetación, todo al mismo nivel. La iluminación es muy concreta permitiendo un contraste que atiende a las texturas de primer plano y aplanando el resto. Las sombras casi cenitales indican el impacto del sol casi al medio día. Existe una manifestación muy marcada por las líneas como elementos que le dan forma a la composición, tanto las visibles como las invisibles, nos transportan hacia el punto de fuga, hacia el personaje, cuya posición actúa como vértice del triángulo imaginario que, con el mojón como lado más corto, enlaza unos con otros. Nuestro personaje está en movimiento, caminando hacia el final del camino, hacia el fondo de la composición. Este, quizás sea el elemento más complejo de la obra, sobre todo si tenemos en cuenta su posición. El elemento significativo, bajo nuestro punto de vista es el reloj sobre el mojón de camino, pues éste es el que marca el tempo y le da significado a la imagen soportando todo el centro de interés.

La perspectiva es en la fotografía que nos ocupa lo que le da privilegio a nivel compositivo. Ya lo hemos comentado arriba, la angulación entre los elementos y el encuadre de los mismos le dan profundidad a la obra, dándonos una línea de fuga muy clara y continuidad de los elementos. La confrontación lineal del fondo ayuda a que el personaje tenga una meta clara, ya que éste ha sido tomado en movimiento. Ambos elementos contextuales, reloj y personaje, le dan, en contraposición al mojón estático, el dinamismo necesario a la obra. El orden icónico está muy claro y podemos aplicarle otras valoraciones secundarias. La obra de Rivera es un trabajo fotográfico cuya lectura nos habla de la voluntad de su autor por permitirnos extraer de su obra otras conclusiones.

Como interpretación general de esta obra de José Luís Rivera, diremos que es una fotografía muy narrativa, con una lectura muy concreta e inmediata. Podemos hablar de ella que se trata de una composición no reiterativa y basada en el movimiento, en lo humano y estar ahí en un determinado tiempo. Reivindica la opción de tomar el camino y tomarse su propio tiempo, dejando el tiempo oficial atrás, sobre un elemento estático, como un espectador. Es una fotografía muy original y pensada por su autor, compuesta por él, con mucha fuerza expresiva y con resultando muy novedoso.

José Gómez Granado.


https://www.facebook.com/joseluis.riveraferia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto:

Si continúas usando este sitio, aceptas el uso de cookies. Más información

Los ajustes de cookies en esta web están configurados para «permitir las cookies» y ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues usando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en «Aceptar», estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar