Efecto secundario, de Arturo Macías.

Junio de 2021.

Relato: Este retrato fue parte de un desafío personal durante la pandemia. Quise hacer una serie, con diferentes expresiones y vestuario, a modo de distracción pensando en usarlas para banco de imágenes. El resultado se me fue de las manos y termine haciendo unos 1700 autorretratos en 2 sesiones.

Arturo Macías

https://www.facebook.com/arturo.macias.90226

Arturo Macías pretende ser un fotógrafo callejero, así se expresa, con lo que se encuentra en la calle y le ofrece la naturaleza. Parece un fotógrafo generalista. Pero, además, según deduzco, su fotografía, en muchas ocasiones, llevan puntos añadidos, el concepto y a veces el surrealismo. Arturo Macías no deja solo al azar, sino que intenta expresarse con ideas propias que le llevan, por ejemplo, a ofrecernos también la obra que aquí nos interesa.

Efecto secundario es una fotografía en blanco y negro de la cual desconocemos su formato y datos técnicos. Aquí Macías reboza la concepción del retrato en las posibles tribulaciones, así lo entiendo y deduzco del título Efectos secundarios, concepto que expresa de manera un tanto surrealista.

Como descripción del motivo fotográfico, a nivel morfológico. La obra que estamos analizando nos muestra, sobre un fondo negro, a un varón embutido en un gran manto oscuro o paño, quizás camiseta puesta tapándole la cabeza y dejándole el rosto visible, dicha vestimenta parece estar raída, con agujeros en la parte inferior izquierda desde la mirada del espectador, en el hombro y parte derecha del tórax. También parece tener un llavero en la mano izquierda que, a su vez agarra con fuerza la prenda para mantenerla a modo de capucha sobre la cabeza. El personaje nos mira con ojos muy abiertos y con atención hacia el observador. Se le aprecia algo de cabello con tonos más claros que la tela sobre la frente. También se le ve claramente barba y bigote espeso del mismo tono que el cabello. La boca apretada con los labios cerrados y rasgos de perplejidad se le denota bien al personaje. En el rostro tiene lo que parece ser un esparadrapo a modo de fijación del mismo rostro, con tres tiras horizontales, una en la frente otra en la nariz, tapándole las fosas nasales y la tercera en la barbilla justo debajo del labio inferior. Cruzando a éstas, otra tira vertical que va desde el inicio del cabello hasta la segunda tira horizontal, terminando en la nariz. Todo ello divide el rostro en seis partes, a saber: dos en la frente; ambos ojos; boca y barbilla. En la frente y a modo de diadema, en diagonal desde la parte superior derecha del cabello hasta el extremo del ojo izquierdo y que es muy posible, aunque no se aprecie, que llegue a la oreja izquierda. Otra tira de esa supuesta diadema llena, sobre la primera tira de esparadrapo de la frente, el hueco que queda entre éste y el cabello. Esta diadema está compuesta por bolas, cilindros y círculos parecidos a monedas, tres en este caso, los tres en la frente, dos a ambos lados y el terceto, cual vértice, sobre la parte derecha de la ceja izquierda. El rostro aparcelado y el puño izquierdo es todo lo que podemos apreciar del cuerpo del sujeto, el resto es solo la forma que nos permite definir el paño.

Pese a ser una fotografía horizontal, el sujeto no está centrado en el encuadre, aunque su mirada nos invite a la centralidad. El autor nos lo ha colocado un poco más a la izquierda de la composición, dejando más aire a la derecha. Esto nos dice que su autor es valiente y no teme romper reglas. El plano del personaje está tomado hasta los brazos cruzados, esto es, a medio cuerpo abarcando una parte importante de la composición.

La imagen está en foco, sus ojos se pueden apreciar claramente, además del resto del cuerpo. La iluminación es correcta, sobre todo permitiendo una visión clara y precisa del rostro y detalles de la vestimenta. Pese a ser este oscuro, contrasta perfectamente con el fondo y el personaje se despega de éste a través de un halo mínimo de luz trasera. La escena, por tanto, es correcta y bien definida. La utilización del blanco y negro es por sí misma, una elección por parte del autor que potencia grandemente la imagen, la realza y le da carácter dramático a la representación. Es una fotografía figurativa formalmente simple que nos demuestra su eficacia comunicativa, la cual su autor se ha encargado de mostrarnos con tan escasos recursos formales. Macías nos trasmite el drama profundo que el personaje nos quiere mostrar, su perplejidad sobre lo que le ha acaecido, su padecimiento de los efectos secundarios.

Finalmente, y por no extendernos más hacia un análisis mucho más profundo que nos llevaría a rellenar bastante más páginas, podemos afirmar que la fotografía de Arturo Macías, nos muestra un gran paso creativo de su autor. Podemos desprender de la imagen una vocación estética y una intención clara de expresar sus propias ideas en la obra. En este caso un simple retrato se convierte en una imagen con fuerte carácter simbólico, que nos habla, no sólo del personaje en sí, sino de sus propios sentimientos y estos nos parece un paso importantísimo en la trayectoria de un fotógrafo.

José G. Granado



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https://youpic.com/photographer/ArturoMaciasUceda/
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