Noctámbula de Carmen López, fotógrafa.

Para mí, algunas fotografías tienen nombre, que no es lo mismo que título, el nombre es algo más… El nombre de esta es “Noctámbula”. Andaba yo por el campo de Gibraltar, al sur del sur, investigando y disfrutando la luz de Cádiz, (con la que tengo una especial cohesión). Me alojaba en un hotel con el peñón de frente; en el silencio cálido y acogedor de una madrugada de verano, los sueños, las imágenes del día desfilaban en el procesador mientras disfrutaba de aquella inmensa terraza…, la sutileza del fluir en el agua o en el aire, el desvelo de los amores de verano y de pronto, la libertad de aquella mujer que en el más absoluto silencio y rompiendo la lista de horarios se deslizó en la oscuridad profunda del agua… Mi cámara estaba en mis manos…

Carmen López

A propuesta de Reynus Sánchez de El Club del Raw Solitario

https://www.facebook.com/groups/TheLonelyRawClub

Cuando un límite araña la sombra de mi máscara, solo queda flotar sobre la torre de este castillo asolado.

Es la hora de los peces.

Es el reposo del orgullo.

Es agua…
                                                                                             Texto: Cinta Entenza Aguilar.

El Club del Raw solitario es un grupo muy activo en Facebook que pretende disfrutar y hacer disfrutar con el arte fotográfico. Es un honor para mí, que se me propongan lecturas y comentarios de las obras fotográficas que publican sus componentes. Este trabajo de Carmen López a propuesta de Reynus Sánchez es una muestra de ello.

Carmen López es una fotógrafa muy prolífica en el Club, sus obras destacan por la creatividad, el valor artístico y conceptual de las mismas. Ellas, sus fotografías, están llenas de sentimientos y su autora no pierde la ocasión para mostrarnos algunas pinceladas sociales y psicológicas con su trabajo con pinceladas artísticas y rozando el concepto. El comentar una fotografía de Carmen López es un honor y a la vez un reto, pues para desmenuzar el pensamiento de Carmen en una de sus fotografías no es tarea fácil.

Contemplar una fotografía como algo que se ha creado para comunicarnos un pensamiento, nos modifica la perspectiva que, a priori, nos presenta el impacto visual a primera vista, pero la objetividad nos debe facilitar su lectura. A partir de aquí, pese a no disponer de mucha información contextual, podemos desmenuzar todo el contenido de esta fotografía. ¿Cómo puede ser un lector coherente y competente sobre los contenidos contextuales y cómo interacciona la interpretación de un lector con la imagen de un autor sobre la base de que no se trata de un texto, sino de una imagen visual? En nuestro caso, partiendo de la semiótica del texto visual y la pragmática moderna, esto es, de la estética analítica. Pero pongámonos a ello…

            Esta es una imagen que nos presenta Carmen López, fotógrafa onubense, en color. Se trata de un personaje femenino que, impulsándose con los pies sumergida en el agua, no sabemos si en el mar o piscina, se desplaza desde el tercio central inferior hacia el superior izquierdo, en diagonal. Viste bañador entero de color oscuro, cabello largo y oscuro también, sus brazos estirados a los laterales de cuerpo y sus piernas juntas en movimiento, se desplaza sobre el fondo de aguas azules oscuras manchadas con pinceladas de amarillo y purpura. Las partes del cuerpo visibles tienen matices anaranjados y amarillos. La paleta cromática está muy equilibrada en este caso, pues los matices se complementan perfectamente, a saber, el anaranjado con los azules y los amarillos con el purpura. La línea marcada por el desplazamiento del personaje está bien definida y nos marca el punto de fuga, llevándonos a través de la línea azul más clara por donde nada nuestro personaje. El peso de la composición está bien equilibrado gracias a la oscuridad de los vértices contrapuestos superior derecho e inferior izquierdo con la nadadora en el plano central. La fotografía es minimalista, sólo tenemos agua y personaje. Solo hay un único espacio fragmentado por los matices y su relación con la figura, único elemento que rompe la uniformidad. Desde el momento en que observamos la figura, nos encontramos con una separación física entre ella y su entorno dándole continuidad discursiva a la imagen. La falta de nitidez nos facilita la visión abstracta con un contraste fuerte y que hace que el personaje destaque sobre el fondo, pero que, a su vez, forme parte de un todo. Esta falta de nitidez es la que hace que la imagen al completo sea coherente con la composición.

Desde este punto de vista morfológico, destacamos la diagonal que da una amplia visión del punto de fuga y nos enmarca al personaje dentro de la composición apostillada por la iluminación, la paleta cromática y el contraste.

            Podemos destacar dos elementos fotográficos que se nos presenta esenciales, por un lado, el fondo y por otro el personaje, soportado por éste y a su ves permitiéndole el desplazamiento. Cada elemento tiene un valor icónico diferente, a pasar de que uno está imbuido en el otro. El personaje es ordenado y mantiene su simetría, el elemento líquido es caótico, sin embargo, ambos están en equilibrio, pues ambos son elementos dinámicos. El personaje parece estar inscrito de una forma deliberada, pensada, como una escena meditada a priori, como un espacio/tiempo bien organizando por la autora de la obra, que a nuestro parecer son condiciones principales en esta composición, dándole un revestimiento narrativo que se cierra sobre sí mismo. La fotografía se manifiesta como un trabajo que reflexiona sobre el espacio, el tiempo y la libertad que ordenan el discurso en cuanto a la reflexión analítica de todo el espacio y toda la secuencia de movimiento que en él se desarrolla.

            Podemos reflexionar sobres otras formas distintas de entender la narrativa que la autora nos propone. Un momento un instante determinado que le llama la atención y que le invita a conservarlo para recrearse luego con sus recuerdos. Sin embargo, Carmen no la deja ahí, no la deja inscrita sólo para sus recuerdos, sino que la comparte con nosotros. Este gesto hace que la fotografía sea objeto de otras interpretaciones distintas a las que Carmen pretende contar, o quizás no, quizás su autora quiera invitarnos a que le contemos cómo entendemos nosotros su obra. Quizás no seamos capaces de entender la composición como ella nos propone o quizás sí.  Reflexionemos sobre ello.

José G. Granado


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