Ricardo Bejarano Parreño, fotógrafo.

diciembre de 2020.

Ricardo Bejarano es uno de esos fotógrafos que sienten no haber pasado la barrera de aficionado, sin darse cuenta de que, si se pasa esa barrera, nunca se disfrutará tanto de la fotografía como ahora. Ricardo Bejarano es un fotógrafo de Jerez muy prolífico, incansable y con un palmarés impecable. Buceando en sus portales encuentro que su pasión por la fotografía no tiene límites, 13 libros publicados en Blurb, casi nada, uno de los autores fuerte en la concursística gaditana, con un estilo propio muy depurado  y bien definido. En definitiva, Ricardo es uno de los fotógrafos que me gusta tener cerca.

  • Con el recorrido fotográfico que tiene la ciudad de la mano de la Agrupación Fotográfica Jerezana San Dionisio, una de las organizaciones más fuerte de la provincia, por no extenderme más y decir de la región, es de comprender que milites y estés apegado a ella ¿Cuál es tu relación con San Dionisio y si fue en ella o no donde comenzaste a sentir la fotografía?

Antes de nada, permíteme una puntualización. No soy jerezano, o por lo menos, no de cuna. Soy un murciano afincado en esta bonita ciudad en la que llevo ya casi dos décadas residiendo. Dicho esto, te diré que mi relación con la Agrupación Jerezana es muy reciente. La conocí y me hice socio de la misma hace un poco más de dos años. Fue durante la celebración de los actos de FotoGenia 2018. Me interesé al ver uno de los carteles que informaban de los actos a desarrollar, y asistí a algunos de ellos. Allí pregunté y conocí a José Vázquez, secretario de la Agrupación, quien me habló de las actividades y del procedimiento para ser socio. En septiembre, al comienzo del siguiente curso, comencé a asistir a las reuniones semanales.

Cuándo comencé a sentir la fotografía es algo que no puedo situar en el tiempo. Desde luego fue mucho antes de conocer la Agrupación. Mi primer recuerdo en relación con la fotografía se remonta a 1966. Por aquél tiempo y por circunstancias familiares, vivía en casa de mis abuelos maternos en Elche (Alicante). Cristóbal, uno de mis tíos, fotógrafo de profesión, tenía montado en una pequeña habitación de la casa su laboratorio. A mí me encantaba entrar en aquel cuarto oscuro y ver cómo mi tío trabajaba. Ver cómo la imagen latente iba apareciendo en el papel era para mi algo casi mágico. Aquello debió quedarse en mi subconsciente y ya pasados un buen número de años volvió a salir a la superficie y comencé mi andadura fotográfica.

  • ¿Qué significa para Ricardo fotografiar? ¿Por qué haces fotos?

Fotografiar es para mí es suspender por un instante el tiempo. Es hacer que la imagen de algo que ha sucedido durante un momento perdure. Es dar una oportunidad a otras personas para que vean algo que ha sucedido delante de mis ojos y que ellas no han podido ver. Fotografiar significa compartir tu propia visión de lo que te rodea. Fotografiar significa abrir el mundo a los demás, es dejar constancia de nosotros mismos, de nuestra existencia, de nuestro paso por la vida. ¿Por qué hago fotos? El motivo por el que hago fotos va ligado al tipo de de fotografía que esté realizando. Hago fotos porque quiero conservar momentos, o porque quiero ver lo invisible, o porque quiero tratar de captar la belleza de un paisaje, de una flor. Hago fotos porque lo necesito para mostrarme a los demás y para conocerme a mí mismo.

  • ¿Qué entiendes tú por una buena fotografía, su técnica, su composición, su mensaje?

Teniendo en cuenta que los conceptos “buena” o “mala”; “bonita” o “fea” son totalmente subjetivos, diría que para mí una buena fotografía es aquella que me impacta en el momento de verla. Aquella que me obliga a seguir contemplándola durante largo tiempo y que no me canso de ver una y otra vez. Una vez pasada esta primera impresión, viene el análisis de la imagen en sus aspectos técnicos, compositivos, estilísticos, el ritmo, etc., etc. Y por supuesto, y suponiendo que exista, el mensaje.  

  • ¿Qué mensaje pretendes mostrarnos con tus fotografías?

No me considero un fotógrafo de mensajes. Normalmente cuando tomo una fotografía no pienso en si va a transmitir un mensaje o no. Simplemente pretendo mostrar aquello que en un momento determinado me ha llamado la atención. Otras veces lo que pretendo es mostrar a los demás un poco del mundo invisible que nos rodea. Este es el caso de las fotografías de humo, de gotas de agua colisionando, de copas de vino cayendo, etc.

El mensaje no es algo que me obsesione cuando salgo a fotografiar. Distinto es que pretenda contar algo con la fotografía, en ese caso si trato de incluir mensaje en las imágenes.

  • ¿Te gusta más expresarte en una sola fotografía o prefieres contar historias más largas, por ejemplo, a través de las series?

Me considero fotógrafo de una sola fotografía. Esto no quita para que en algún momento determinado, o ante una situación específica, haga una serie de fotografías. Todo va a depender de la situación y sobre todo de mi intención. Pero sí, prefiero expresarme en una sola fotografía.

  • ¿Qué mensaje debe llevar un tríptico?

En primer lugar no creo un tríptico deba llevar un mensaje diferente al que pueda llevar una única fotografía o una serie fotográfica. Yo más bien diría que hay mensajes que se pueden adaptar mejor a este formato. El tríptico nos va a posibilitar dar una mayor amplitud visual a nuestro mensaje en comparación con la imagen única. Son ya muchos los fotógrafos que toman sus fotografías con la idea de que se contemplen juntas en este formato de tres imágenes. Los trípticos se han convertido en un recurso muy utilizado para contar historias cortas, además de que suelen ser visualmente agradables y que permiten usar fotos que no funcionan bien por sí solas.

  • ¿Qué es un proyecto fotográfico para ti? ¿Cómo le das forma y estructura?

Para mi entender un proyecto fotográfico es una serie de fotografías que tratan sobre un tema en concreto, que poseen un principio y también un final. Debe poseer coherencia narrativa y unidad estética.

Lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarse a la realización de un proyecto fotográfico es la necesidad de tener algo que contar o compartir. Un proyecto requiere auténtica implicación además de grandes dosis de tiempo y esfuerzo. En pocas palabras, hay que tener muy claro qué y porqué se quiere hacer. De lo contrario no pasará mucho tiempo antes de que se abandone.

En mi caso, lo primero es tener una idea. Seguidamente le doy forma, y me hago una especie de guión de lo que quiero hacer o contar. Después y en el caso de que me haga falta; investigo, y trato de conocer a fondo aquello sobre lo que quiero hacer el proyecto.

Una vez que tengo claro lo que pretendo hacer y estoy decidido a hacerlo, me pregunto, ¿qué necesito? ¿Tengo el equipo mínimo imprescindible? ¿Cuento con  los recursos necesarios? En caso afirmativo, me lanzo a tomar las imágenes procurando seguir el guión que he confeccionado, pero sin ser excesivamente rígido. Ya se sabe que un buen plan necesita ser flexible.

Una vez que tengo todas las imágenes que quiero, viene la selección y el procesado. Después ya solo queda mostrarlo.

  • En vista de tus 13 publicaciones ¿Cuál es el sentido de ello, por qué publicar libros, que sientes al tenerlos en la mano?

La mayor parte de mis publicaciones no son nada más que libros de recuerdo de viajes. Más que libros de fotografías, son diarios de los viajes que hago en compañía de mi esposa. En ellos no solo incluyo fotografías de recuerdo (fotos de turista), sino también textos explicativos y sobre todo el relato de lo vivido durante cada uno de los días del viaje, desde los preparativos hasta el regreso a casa. Con el paso del tiempo la memoria nos va fallando cada vez más y los detalles de los viajes se van perdiendo. Tenerlos impresos en los libros me permite volver a recordar y vivir con más intensidad esos momentos. Si a ello añadimos un buen número de fotografías, el recuerdo es mucho más completo.

También he editado unos cuantos libros de fotografías. Me gusta ver mi trabajo impreso en papel. Hay que tener en cuenta que la impresión de la imagen en un soporte físico (papel, tela, vidrio, madera, etc.), es la culminación del proceso fotográfico. Con nuestras cámaras captamos imágenes que en la fotografía analógica se mantienen en estado de latente hasta su revelado y posterior positivado, y en las cámaras digitales obtenemos una serie impulsos eléctricos que un programa informático se encarga de transformar en una imagen.

El crear libros es porque no me gusta tener las fotografías metidas en la típica caja de galletas o de zapatos, ni tampoco pegadas en álbumes.

  • ¿Eres fotógrafo de primeras tomas atendiendo al revelado o de ediciones más elaboradas a posteriori?

Me gusta ser fotógrafo de primeras tomas. Para mí cuanto menos tiempo tenga que pasar delante del ordenador “arreglando” imágenes, mejor. No suelo ser de “gatillo fácil”, me lo pienso bastante antes de apretar el disparador de la cámara. Mido y vuelvo a medir, encuadro y reencuadro, me muevo, me agacho, me acerco y me alejo, en una palabra, trato de que la imagen necesite el menor procesado posible en el laboratorio, ya sea analógico o digital.

  • En tus trabajos veo que te has atrevido con la fotografía estenopeica ¿Por qué adentrarte en ese terreno abrupto y complejo, que sensaciones has sacado de ello?

La fotografía estenopeica es para mí la fuente de mis mayores satisfacciones en lo que a fotografía analógica se refiere.

“Descubro” la fotografía estenopeica durante un ejercicio a realizar mientras asistía como alumno a un cursillo de iniciación a la fotografía impartido en el Campus de la Universidad de Cádiz. Aquella caja de zapatos con un pequeño orificio en un extremo me provoca curiosidad y ganas de profundizar en este campo de la fotografía para el que solo se necesita un soporte fotosensible, una caja estanca a la luz y un diminuto agujero.

El siguiente paso fue construirme mi propia cámara estenopeica y hacerme con un cuarto oscuro para poder trabajar. Lo primero lo resuelvo con una caja de madera comprada en “los chinos” por dos euros. Lo segundo comprando una bombilla roja y encerrándome un en uno de los aseos de casa.

Internet me permitió profundizar y adquirir conocimientos sobre este tipo tan especial de fotografía. Una vez conocida la teoría comencé a practicar. Las primeras fotografías fueron un desastre, pero lejos de desanimarme, me sirvieron de acicate para seguir practicando y experimentando hasta conseguir unos resultados que, en mi modesta opinión, considero aceptables.

Mi último libro publicado es precisamente un libro de fotografías estenopeicas. “Fotografía estenopeica (Paseando por Jerez)”, que así se titula, es una colección de más de sesenta fotografías estenopeicas tomadas con distintas cámaras, en las que recojo elementos destacados de la ciudad de Jerez; fachadas de palacios, iglesias, rotondas, graffittis, etc.

  • Hay mucho eclecticismo en tu trabajo ¿No buscas como otros un estilo propio que te defina o crees que es precisamente ese eclecticismo el que te define?

Cuando comencé a tomarme en serio mi afición a la fotografía siempre pensaba que yo era como los malos cazadores, que le disparan a todo lo que se mueve. Esto, que parece una simpleza, me ha ido permitiendo descubrir en que campos de la fotografía me siento más a gusto. O dicho de otra forma, en qué disciplinas no me siento cómodo.

Particularmente no me interesa especializarme en ninguna disciplina en concreto. Cierto que quien mucho abarca poco aprieta, pero soy de los que piensan que un especialista es una persona que sabe mucho sobre muy poco. Prefiero el eclecticismo a la especialización.

  • ¿Cómo ha de ser un buen retrato para ti? ¿Y el autorretrato?

Desde mi punto de vista, un buen retrato es aquél que consigue mostrar aquello que diferencia a una persona de las demás. Conseguir que aflore su interior y que sea ella misma. Retratar a una persona es el mayor desafío dentro de la fotografía. Es sin duda su disciplina más difícil. Para retratar a una persona hay que conocerla antes. Cuanto más profundo sea ese conocimiento, más posibilidades tendremos de conseguir un buen retrato.  A menudo fotografiamos a personas que no conocemos o de las que apenas sabemos nada. Cierto que obtenemos bonitos retratos que cumplen todas las reglas y leyes de la fotografía, en color o en blanco y negro, con esquemas de luces muy estudiados, etc., pero ¿realmente hemos conseguido captar la esencia de la persona? Creo que no.

El autorretrato es una disciplina que practico con relativa frecuencia. No porque me guste hacerme fotos a mí mismo, sino porque es la forma más económica de practicar los esquemas de iluminación y la fotografía dentro del estudio. Además lo encuentro tremendamente divertido.

  • ¿Hay un proyecto tuyo que me llama la atención “Un Graffitti al día” Cuéntanos sobre él, por qué te llamó la atención y decidiste hacerlo?

“Un Graffitti al día” más que un proyecto, yo lo definiría como un desafío o un reto. Me propuse durante el año 2019 subir a mi página de Instagram una fotografía diaria, y sólo una, de un graffitti o de una pieza de arte urbano. La condición principal que me autoimpuse era que siempre que fuese  posible la imagen debería haber sido tomada y subida a Instagram el mismo día. Con ello trataba de minimizar todo lo posible tener que tirar de “fondo de armario”. Puedo asegurar que entre un 80-85% de las fotografías subidas cumplen con esta condición.

La elección de este tema para el desafío o proyecto viene condicionada por mi gran afición al arte urbano, al arte callejero, al graffittismo o como se le quera llamar.

Comencé a hacer fotos del arte urbano que se exhibía en los muros de Jerez en 2006. Recuerdo que una mañana pasé por la calle Lima y pude disfrutar de los graffittis que había en los muros de las fincas que hay en esa calle. Un par de semanas después volví a pasar por la misma calle, pero para mi decepción, la mayor parte de los graffittis habían sido borrados. En ese momento pensé que era una lástima que auténticas obras de arte se perdieran para siempre y tome la decisión de fotografiarlos.

A lo largo de todos estos años fotografiando graffittis en Jerez, he podido conocer y charlar con algunos de los artistas quienes me han abierto las puertas de su particular mundo hasta el extremo de que hay un retrato de mi persona en el paso inferior de las vías del tren, junto a la rotonda del Minotauro.

Por supuesto sigo fotografiando arte urbano allá donde quiera que vaya.

  • ¿Cuáles son tus referentes en fotografía?

Podría empezar a dar una relación de nombres de importantes fotógrafos a nivel mundial, nacional e incluso local, pero no creo que se trate de eso. Más que buscar referentes lo que hago es ver mucha fotografía. Creo no equivocarme si afirmo que todos los días paso un buen rato viendo obras de otros fotógrafos. No me cabe duda de que esto va creando en mi mente un poso que se quiera o no, sale a relucir a la hora de trabajar con la cámara. Así pues yo diría que cualquier fotografía de cualquier fotógrafo puede ser para mí un referente.

Si acaso puntualizar que intento evitar el montaje fotográfico.



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