Rubén Vázquez Trujillo, fotógrafo.

Octubre de 2020.

Rubén Vázquez Trujillo, fotógrafo gaditano de la Línea de la Concepción, es uno de los más prolíferos fotógrafos de nuestra provincia, su currículo es tan extenso que obnubila. Con más de 400 exposiciones a sus espaldas, publicaciones, docencias, infinidad de concursos nacionales e internacionales y demás actividades relacionadas con la fotografía, que cualquier fotógrafo de su altura lo tiene bastante difícil para igualarlo. Pero lo que más me llama la atención de Rubén es su fotografía, que es la verdadera protagonista de tan extenso palmarés.

La fotografía de Rubén Vázquez Trujillo es clásica, expresiva, muy expresiva, en ella nos relata historias reales de la vida de la gente y momentos inolvidables que en lo cotidiano pasamos por alto, pero no para la mirada de Rubén. En ellas, lo humano es predominante plasmando esa impronta en todo su trabajo estructurándolas en un espacio/tiempo que nos ofrece en una composición exquisitamente agradable que atrae la mirada e invita a la lectura.

Podría escribir mucho más sobre el trabajo de Rubén Vázquez Trujillo, pero no soy yo el protagonista en este espacio. Esto está reservado exclusivamente para lo que nuestros fotógrafos, nuestros amigos tienen que contarnos y le toca ahora a Rubén.

Veamos que nos cuenta.

  • Comencemos por el principio y ésta será una pregunta que haré a bastantes fotógrafos entrevistados ¿Quién es el fotógrafo Rubén Vázquez Trujillo? ¿Cuál es tu perfil?

Bueno, aunque una de las cosas que más trabajo me cuesta es hablar de mí mismo, solo puedo decir que el fotógrafo Rubén Vázquez Trujillo es un tipo de disfruta mucho de esta disciplina artística, que la siente con pasión, que pone mucha ilusión en todo aquello que hace, y que recibe un aporte de felicidad que le empuja a seguir adelante en este maravilloso mundo.

No sabría encajarme en un perfil establecido, para mí la fotografía forma parte de mi vida, de mi día a día,  mi sexto sentido, cuando la gente me pregunta si soy aficionado a la fotografía, yo me limito a decir que sí, no me apetece dar explicaciones de cosas que muchas personas no entenderían, pero yo sé que se trata de algo más complejo, más profundo, soy una persona que entiende esta expresión artística como algo interior, como un inherente sentido equiparable al resto de los sentidos, una necesidad diría yo, esto no me convierte en mejor fotógrafo, solo me pone en la misma posición de aquel apasionado de la música que no sabe tocar ningún instrumento pero la disfruta tanto como el que más y recibe de ella un aporte mágico que no te regala ninguna otra disciplina.

  • ¿De dónde viene tu pasión por la fotografía y qué te lleva a seguir después de haber conseguido tanto con ella?

Desde pequeño, desde que tengo uso de razón, siempre he dicho que le recrimino a dios, a ese Dios de mi infancia, el no haberme dotado de la capacidad de haber sabido pintar, dibujar, de no haber sabido plasmar en un lienzo o en un papel la realidad física tal y como yo la veía, con todo lujo de detalles, el verme incapacitado para reproducir mis fantasías y mis sueños, mis apreciaciones. Fue una frustración de mi niñez que poco a poco fue diluyéndose con el paso de los años hasta que descubrí que una cámara podría hacer posible aquello que yo era incapaz de hacer con mis manos, la herramienta perfecta que me permitiría representar lo físico, mis ideas y mis percepciones.

El motor que me empuja a seguir en este mundo, no es otro más, que seguir disfrutando haciendo lo que hago, eso es básicamente lo que tanto he conseguido con ella, ser feliz y sentirme realizado.

  • Sigues la escuela del siglo pasado en tu estilo ¿Qué opinas de las nuevas tendencias fotográficas de composición y tendentes al arte moderno?

Bueno, se podría decir que mi despertar en la fotografía tiene su inicio a finales de los 80, lo que vino a continuación fue un proceso de observación y aprendizaje.

Aunque inicialmente, me podría considerar un fotógrafo autodidacta, sí que a lo largo de los años posteriores he ido formándome a través de cursos y talleres. Si hago referencia a todo esto, no es más que por el hecho de que en ese proceso de observación y aprendizaje iniciales tuve a grandes fotógrafos que, sin ellos saberlo, se convirtieron en lo que yo llamaría “mis maestros”, los cuales me enseñaron a través de su obra donde estaban los estándares de calidad, en un tiempo donde los fotógrafos pasábamos muchas horas en el cuarto oscuro. Ver y observar me sirvió para aprender a valorar todo aquello que merecía la pena ser fotografiado y discernir entre la validez de lo que, para mí, puede ser fotografiable y lo que no, y naturalmente todo lo aprendido va de la mano de las tendencias fotográficas de aquella época.

Con respecto a lo que llamas nuevas tendencias, solo puedo decir que, para mí, una de las grandezas que tiene la fotografía, así como cualquier otro tipo de arte visual o de otra clase de expresión artística, es la libertad de expresión del autor, solo el autor de una obra sabe lo que le ha motivado a ejecutarla, y si aquello que haga le aporta felicidad, pues adelante.

  • ¿Cómo hay que mirar para conseguir una buena fotografía?

Se suele decir que todos los que estamos inmersos en la fotografía vemos el mundo de otra manera, llaman nuestra atención detalles y situaciones que para muchos pasarían desapercibidos, creo que esto es algo que tenemos en común todos los fotógrafos y, parece que vamos “escaneando” todo lugar por el que transitamos, calles, playas, jardines, etc…sinceramente creo que esta visión fotográfica no se me da a mí en exclusiva, aunque bien es cierto que luego cada uno, tiene su particular forma de mirar.

Si esta misma pregunta se le formula a un paisajista, a un fotógrafo de nocturnas, a un retratista o a un reportero gráfico, cada uno destacará, lo que para su fotografía resulta más importante; los parámetros técnicos, las condiciones ambientales, los rasgos humanos, etc…

Yo en mi caso simplemente intento tener los ojos y la mente bien abiertos.

  • ¿Sabes a priori lo que buscas para fotografiar o te dejas sorprenden por el azar?

Soy fotógrafo más de lo segundo, mi fotografía no está premeditada, no suelo salir a hacer fotos, salvo que esté participando en un maratón fotográfico y, aun así, me suelo traer a casa más imágenes para uso personal que de aquellas que se acogen a los temas impuestos. Salgo a la calle y fotografío aquello que me encuentro y que llama mi atención.

Muchas veces la validez y la conveniencia que tiene para mí apretar el gatillo, viene precedida por la estimulación que en mi origina la visualización de un esquema gráfico, una imagen, con la que hago una traducción mental que me induce a crear una historia.

En este punto no tengo muy claro si fue antes el huevo o la gallina, de cualquier manera, no me preocupa saber si fue antes lo uno o lo otro.  No sé si mi mente inventa primero la historia y eso me incita a disparar la cámara, o el interés que en mi suscita la visualización de una imagen estimula el germen del potencial creativo y a partir de ahí, en décimas de segundo, la imagen adquiere un sentido más subjetivo, fuera de cualquier percepción estandarizada de lo cotidiano.

  • ¿Cuál es tu opinión sobre la fotografía de estudio, premeditada y elaborada prescindiendo de elementos azarosos?

Precisamente la fotografía de estudio es de las disciplinas fotográficas que jamás he practicado, pero valoro en sobremanera trabajos de ciertos autores que tienen la inherente capacidad de crear mundos inventados; poder ofrecernos a través de su obra imágenes de mundos inexistentes, que dejan de serlo, en el momento en que ya existen porque son fruto de su propia creación, ahí es donde destaco y aplaudo la capacidad creativa de estos artistas. Siempre he admirado a la persona que es capaz de crear arte desde cero, desde la nada, poder ofrecernos historias gráficas de cosas que no existen y que son el producto de su imaginación.

En definitiva, para mí, existen dos grandes bloques dentro de la obra fotográfica:

De una parte, la fotografía documental, llamémosla así, donde yo englobaría a todos los diferentes géneros tales como el paisaje, la fotografía callejera, el reportaje gráfico, etc…donde el autor se sirve de una realidad ya existente para ejecutar sus trabajos sin que ello sea menosprecio de su capacidad creativa.

Y por otro lado la fotografía creada, llamémosla así también, donde el autor se sirve de diferentes elementos existentes tales como el atrezzo, el elemento humano e incluso el paisaje, y los combina entre sí para crear una realidad artificial que no está presente de forma natural en el mundo, y es precisamente ahí donde radica mi admiración y mi respeto por esta disciplina donde se pone de manifiesto una gran capacidad creativa.

  • Hablemos de cómo te abres al mundo exponiendo tus trabajos, limitémonos a las exposiciones individuales, háblanos de ellas:  Macroflora, a vista de insecto, Retrospectiva, Espacios naturales, Paisajes y Angelitos.

Antes de abordar individualmente cada una de mis exposiciones personales quisiera detenerme concretamente en el acto de lo que llamamos “exponer”, para mi exponer es ofrecer, enseñarle a los demás lo que haces, decirle al resto de personas a través de tu obra cuáles son tus gustos, tus intereses, es un acto altruista, es una forma de compartir con los demás aquello que nace de tus inquietudes y que lo enseñas porque la finalidad que tiene una obra visual es ser observada. Para mí una obra son mil obras, que digo, infinitas obras, la que parte inicialmente del autor, y las infinitas interpretaciones de las que la obra puede ser objeto por parte de infinitos observadores.

Por todo ello mantengo que en este acto debemos contemplar la polisemia del término “exponer”, que no solo es ofrecer, si no también exponerse, arriesgarse.

Siempre he sentido un profundo respeto por la persona que nos ha querido enseñar aquello que hace a través de una exposición, y por su obra, y he valorado el duro trabajo que hay detrás de cada muestra.

“Macroflora, avista de insecto” fue mi primera exposición allá por el año 1994. Creo que ha sido el trabajo más inocente que he presentado nunca y estaba compuesta por una selección de fotografías tomadas con mi primera cámara, una Zenith 12xp y un tubo de cartón de papel higiénico al que monté con cinta aislante el objetivo de 58mm que traía la cámara de kit. Como su nombre indica, la muestra estaba compuesta por macrofotografías de flores que iba encontrando en jardines y que me las llevaba a casa para fotografiarlas iluminándolas con dos flexos y empleando un fondo de cartulina negra.

Todos hemos tenido nuestros comienzos, todos hemos hecho nuestras postalitas y nuestras puestas de sol, y a mí me dio por el macro casero.

“Retrospectiva” era un compendio de fotografías, casi todos paisajes, con las que participaba en la concursística y estaba compuesta por colecciones de tres y de cuatro fotografías en papel baritado montadas en paspartú de 40×50.

“Espacios naturales” fue una colección de fotografías en color que trataban en su mayoría paisajes de la Sierra de Grazalema y sus alrededores.

“Paisajes” se podría considerar una continuación de la temática ofrecida en “Retrospectiva” y también trataba paisajes en blanco y negro montadas en colecciones cuyo destino era la concursística.

“Angelitos” es el trabajo al que quizás he dedicado, y sigo dedicando más tiempo. Para tratar esta exposición primeramente nos tenemos que detener en explicar los antecedentes que dieron origen a mi necesidad de montar esta muestra.

Desde hace más de quince años soy coleccionista de fotografía postmortem del S.XIX y principios del S.XX, y dentro de este género fotográfico estoy especializado en la infancia. Siempre me pareció un género fotográfico fascinante, curioso e interesante, además de histórico y antropológico. Cuando ya contaba con más de un centenar de ejemplares originales compuestos por ambrotipos, ferrotipos, CDVs, cabinets, tarjetas postales, etc… pensé en que podría haber personas que les resultase tan interesante este género fotográfico tanto como a mí, y ese fue mi incentivo.

La muestra está compuesta por reproducciones digitalizas en alta calidad de todos los ejemplares que conforman mi colección, acompañadas individualmente por un texto explicativo donde se exponen datos relativos a su datación cronológica, técnica, formato, así como de algún tipo de dato digno de destacar de cada uno de los ejemplares, todo ello con la finalidad de que el espectador profano en la materia, o no, saliera de la exposición con algún tipo de información acerca de este género fotográfico desconocido por muchos, y de esta forma aportar un sentido y un carácter más didáctico a la muestra.

  • ¿Por qué el título, por qué Sarcasmus? ¿Piensas exponer este proyecto?

Este libro está compuesto por una selección de imágenes con las que pretendo exponer mi visión de la fotografía espontánea, de la captación de esos momentos de cuando se alinean los astros para brindarnos situaciones con las que jugar con la sátira, la burla y el sarcasmo, y dar protagonismo a un mensaje subliminal empleando la imagen como vehículo de una metáfora visual anteponiéndolo a cuestiones técnicas y estéticas y de esta manera poder ofrecer a través del lenguaje visual, un nano relato que cuente situaciones irónicas, mordaces, humorísticas, burlescas, cómicas e incluso trágicas.

Por todo ello, el término “sarcasmo” me pareció adecuado para representar la temática que ofrecía el trabajo, pero cuando descubrí que “SARCASMUS” era el origen latino de esta palabra, este, me pareció mucho más contundente, y hasta me atrevería a decir que más “decorativo” para hacer uso de él como título de una obra. Solo es cuestión de gustos.

De momento he lanzado mi libro, y de la forma en que lo he hecho me ha resultado económicamente más favorable que montar la exposición, pero claro que sí, mi intención es, en un futuro no muy lejano, poder exponer este trabajo.

  • La calle es en gran medida tu escenario en tu libro Sarcasmus ¿Esperas el momento decisivo o lo tienes premeditado?

En casi todas mis fotografías me he ido encontrando esos momentos y situaciones, que le han dado el carácter a mi proyecto, de manera espontánea, aunque bien es cierto que las sucesiones de ciertos momentos han sido objeto de mi observación, por lo que sí que he ido buscando en la repetición de esas situaciones ese motivo acorde al concepto de mi trabajo para ir sumando fotogramas.

Por poner un ejemplo, en la fotografía que ilustra la portada de mi libro aparece mi hijo poniéndose una camiseta con la cara de un león, debido a su corta edad, apenas cinco años, yo ya había observado la dificultad que a él le suponía encontrar los agujeros de los brazos y la cabeza a la hora de enfundársela, ya había visto en anteriores ocasiones esta escena, y veía que la imagen que tenía ante mi podría ser interesante y fotografiable, por lo que para la siguiente vez que fuese a usar esa misma camiseta, ya tenía la foto, solo era cuestión de inmortalizar ese momento.

Otro punto interesante a tener en cuenta es el hecho de que el 90% de estas fotografías están tiradas con teléfono móvil. Por tratarse de un trabajo con una fuerte carga de espontaneidad, como se suele decir, no siempre tenemos nuestra cámara a mano y a punto cuando se nos aparecen las hadas, y si no se nos aparecen, siempre podemos recurrir a la magia.

  • El hombre como elemento principal de esta ultima obra ¿Cuál es tu opinión sobre otros estilos menos antropológicos?

Para empezar, me gustaría resaltar que SARCASMUS es, a día de hoy, el único proyecto fotográfico personal donde la figura humana adquiere protagonismo. Nunca he sido fotógrafo de acercarme a las personas, nunca he tenido la suficiente capacidad de dirigirme a alguien para decirle que iba a fotografiarlo, es algo que siempre me ha costado mucho trabajo, tanto es así, que en mi libro no he representado aquellas fotografías donde los sujetos se pueden sentir identificados.

 Admiro a esos fotógrafos que tienen esa desenvoltura y naturalidad a la hora de hacer este tipo de propuestas, pienso que se consigue mucho traspasando esa barrera. Con respecto a la pregunta que me formulas, entiendo que habrá fotógrafos y fotógrafas que opinen igual que yo con respecto a lo anteriormente expuesto.

Es curioso contemplar, que estando en el siglo de las comunicaciones, y teniendo en cuenta que la imagen tiene un papel tan importante en la actual sociedad en la que vivimos, posiblemente el siglo XXI sea el menos documentado antropológicamente y socialmente de los tres que llevamos desde la invención de la fotografía, las restricciones legales con respecto al uso de la imagen personal de terceros y los derechos de imagen de los mismos, hacen que se produzca una importante constricción en el trabajo de la fotografía que no hace más que consolidar un muro infranqueable para muchos fotógrafos.

  • ¿Cuáles han sido tus fuentes de inspiración en Sarcasmus?

Cuando la fotografía forma parte de tu vida y la entiendes no solo como un medio de expresión, sino como una forma de estar en el mundo, inconscientemente a lo largo de tu caminar te das cuenta de que diariamente se presentan situaciones que para ti adoptan una lectura diferente y una visión más allá de lo que podemos percibir solo con nuestros propios ojos; son momentos que te gustan, que te atrapan y te crean la necesidad de capturarlos y llevártelos a casa.

Un día descubres que tienes en el disco duro de tu ordenador un buen número de imágenes que responden visualmente a un mismo concepto, a una misma filosofía y piensas que podrías darte la oportunidad de conformar un proyecto personal que sea sincero. Con esto participo de la idea de que no siempre un trabajo fotográfico tiene que estar forzosamente preconcebido o estudiado y no por ello nuestra práctica fotográfica adolece de validez. Muchas veces no reparamos en que la materia prima ya la tenemos y sin darnos cuenta contamos con un material, con un archivo fotográfico, que se ha construido inconscientemente bajo una misma directriz y una misma temática conceptual; es entonces cuando nuestras propias fotografías nos sugieren el porqué de nuestros gustos, por qué fotografiamos lo que fotografiamos y por qué capturamos ciertas cosas y ciertas situaciones.

Pienso que cuando se llega a este punto es cuando aflora el verdadero fotógrafo que llevamos dentro, conseguimos llegar a ese autoconocimiento para poder comprender por qué brota ese compromiso inherente, ese sexto sentido que refuerza y justifica la necesidad de tener que hacer lo que quieres y llevar a cabo la práctica fotográfica de la manera en que te sientes cómodo haciendo lo que haces para que aquello que hagas te aporte felicidad.

  • Cambiemos de tercio ¿Qué debemos hacer para ser un buen concursista?

 Desde mi punto de vista, lo primero que tenemos que hacer es creer en nuestro propio trabajo, en nuestra obra, no siempre la concursística es la finalidad de la producción fotográfica, para nada, soy de los que opino que el éxito personal no está en el reconocimiento ajeno, para mí el verdadero éxito está en el aporte de felicidad y en la realización que me produce la práctica fotográfica, pero no seamos tan idealistas, aunque al primero al que le tiene que gustar su obra es a uno mismo, también se disfruta viendo como tu trabajo gusta y es del agrado de los demás, como se suele decir, a nadie le amarga un dulce.

Para mí la concursística ha sido el medio a través del cual he podido compartir mis trabajos, y posiblemente el entorno donde más fotografía he aprendido, viendo la producción fotográfica de otros autores y abriendo la mente hacia otros géneros fotográficos. De otra parte, la concursística también ha hecho posible que mi fotografía se autofinancie, de manera que nunca he tenido que sacrificar parte de mi economía familiar para poder sufragar mis gastos fotográficos.

Uno de los puntos que me gustaría resaltar para ser un buen concursista es la honradez; los concursos y certámenes se rigen por una serie de normas que hay que cumplir, y esta normativa hay que cumplirla a rajatabla, no podemos imponer nuestras propias reglas en beneficio de nuestros propios intereses, porque las transgresiones de la mismas se convierten automáticamente en una falta de respeto hacia la organización y hacia el resto de autores participantes.

Ya en el plano personal, para ser un buen concursista, también hay que estar dotado de unas buenas dosis de humildad, respetando los veredictos y sobretodo respetando los trabajos de nuestros compañeros, tanto como a nosotros nos gusta que se respeten los nuestros.

  • ¿Cuáles son tus referentes, los fotógrafos en los que has detenido tu mirada?

Me va a costar mucho trabajo contestar a esta pregunta. Las obras de otros fotógrafos y fotógrafas han sido ejemplos gráficos de su creación, de su percepción, de sus diferentes puntos de vista, de cómo cada uno y cada una afronta la realidad existente o creada por ellos mismos, se trata de un universo personal al que solo tenemos acceso los espectadores, como espectadores, de algo que no nos pertenece, que es fruto de la creatividad y de la visión artística de cada persona.

Referentes, propiamente dicho, nunca he tenido, pero si es cierto que a través de la obra de los demás y viendo la manera en la que los diferentes artistas se manifiestan se aprende muchísimo. No destacaré a ninguno de ellos ni de ellas con nombres y apellidos porque a buen seguro se me pasará mencionar a muchos, pero como he comentado anteriormente, a lo largo de todo mi recorrido fotográfico, una de las cosas que he aprendido es a saber mirar y a saber mirar la obra de los demás no solo con los ojos. Pienso que el aporte que te da la obra gráfica de cualquier artista es un libro abierto al aprendizaje, a la formación y sobre todo a mantener la mente abierta hacia aquellos géneros que son de nuestro gusto, así como hacia aquellos que no lo son.

Puede gustarme el jazz, pero eso no significa que tenga que estar a todas horas escuchando jazz, en mi vida también hay momentos para el rock, para la música melódica, para el blues o para el flamenco, por citar algunos ejemplos.

  • ¿Dinos tu opinión sobre el asociacionismo?

Permíteme que empiece a contestar a esta pregunta citando unas palabras de Ken Robinson que aparecen en su libro “El Elemento”.

“Para la mayoría de la gente, conectar con otras personas que compartan la misma pasión y el mismo deseo de sacar el máximo partido de sí mismos es parte fundamental de encontrarse en su Elemento.

Los miembros de una tribu pueden ser colaboradores o competidores. Pueden compartir los mismos puntos de vista o tenerlos completamente diferentes. Lo que conecta a una tribu es un compromiso común con aquello para lo que sienten que han nacido. Esto puede ser extraordinariamente liberador, sobre todo si uno se ha dedicado a su pasión en solitario.

Conectar con personas que comparten las mismas pasiones que tú te demuestra que no estás solo, que hay otros como tú. Lo importante es obtener la ratificación de la pasión que se tiene en común. Encontrar la tribu comporta el lujo de las tertulias, de comentar ideas, de compartir y comparar técnicas, y de satisfacer los entusiasmos o antipatías por las mismas cosas.”

Creo que yo nunca hubiera sido capaz de explicar mejor, lo que, para mí, es el sentido de pertenecer a una asociación.

Actualmente soy miembro de cuatro agrupaciones fotográficas:

Club Fotográfico 76 “Juan Rivera” de Puerto Real, AFOSAN de San Roque, 35mmAF de Manilva y AFOB de Los Barrios, aunque me parece apropiado decir que he sido miembro de AFAL de La Linea durante casi 30 años, la agrupación donde empecé a dar mis primeros pasos, donde me he formado y la que sigo considerando mi casa.

En todos estos colectivos he encontrado a grandes fotógrafos, pero sobre todo a excelentes personas de quienes he podido aprender, seguir aprendiendo y poder seguir compartiendo esta gran pasión que nos une.

Soy partidario de un asociacionismo bien entendido, no me gusta el egocentrismo, el protagonismo ni las etiquetas, para mí no existen las “vacas sagradas de la fotografía”, el mayor sentido que tiene para mí ser miembro de un colectivo es el crecimiento personal como fotógrafo, el crecimiento del resto de mis compañeros de agrupación a través del intercambio de impresiones, y que todo este crecimiento individual se traduzca en el crecimiento del colectivo.

  • ¿Tienes otros proyectos a corto o medio plazo?

Sí, de momento mi inminente próximo proyecto será la publicación de mi segundo libro que tengo ya terminado. Se trata de un trabajo muy personal donde expongo mis percepciones más íntimas y donde expreso mi necesidad de fotografiar. De otra parte, también estoy trabajando en la publicación del que será mi tercer libro donde la temática a tratar será la fotografía postmortem, a la que hice referencia en una anterior pregunta, y que irá acompañado en su presentación de una exposición a gran formato donde también expondré las piezas originales de mi colección.

  • ¿Un consejo para los que empiezan?

El primer y gran consejo que me permitiría dar a los que empiezan en este apasionante mundo es que crean en su trabajo, que crean en sus ideas y que sigan adelante con todo aquello que parta de su creatividad, que se materialicen sus inquietudes artísticas de la forma en que a ellos le brote esa necesidad y de la forma en que lo que hagan les aporte felicidad.

  En ocasiones nos aferramos a conductas modélicas que responden a un mismo patrón para evadir la opinión ajena, para no ser crucificados, ni objeto de la crítica social, no dándonos cuenta de que cada vez que hacemos esto, no hacemos más que darle una vuelta más a la gruesa cadena que retiene amarrada y presa a nuestra creatividad y nuestra personal forma de percibir el mundo, es como si nos negásemos a nosotros mismos a vivir libremente en el mundo en el que hemos nacido, nuestro singular y propio universo de percepciones. ​

En ocasiones nuestras fantasías y ensoñaciones quedan enjauladas, y además a esa triste jaula, la cubrimos con un espeso y tupido envoltorio para que nadie pueda ver la maravillosa criatura que habita en su interior, la sacrificamos pensando que es más importante la opinión que los demás puedan tener frente a nuestra propia forma de caminar por la vida, es entonces cuando una de las más maravillosas condiciones humanas, la humildad, saca los pies del tiesto, quizás por la fuerte inercia de vivirla tan intensamente, para convertirse en nuestro peor enemigo, cometemos el gravísimo error de no dar reconocimiento a aquello que hacemos y que brota de nuestra inherente y maravillosa condición de ser como somos.

El segundo consejo que les daría sería decirles que no hagan caso de los consejos que le den los demás, con respecto a su personal forma de mirar, que hagan lo que les plazca para que aquello que hagan les haga felices y sentirse realizados. ​

Y el tercer y último consejo que les daría, sería decirles que no me hagan caso en nada de lo que he dicho.


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