Un domingo cualquiera, de José Antonio Domínguez,

abril de 2021

«Un domingo cualquiera llego a Cádiz y me encuentro, delante del ayuntamiento, una preforma con personal sanitario y cadáveres. Observo el silencio y la situación de lo que allí ocurre y, sin preguntar qué es lo que pasa, me meto dentro de lo que creo que está ocurriendo y empiezan a salir de mi mente encuadres como este, donde se sitúa la muerte, el intento de vida por los sanitarios y de fondo las instituciones.

Comienzan alegatos de distintos intervinientes explicando quienes son y qué es lo que pretenden, realmente muchos son sanitarios (Quizás tengan una percepción de la vida diferente al resto) y no estaba yo muy lejos de lo que pretenden.

Deseo poder aportar mi granito de arena haciendo reflexionar a las personas que puedan ver estas fotografías.«


José Antonio Domínguez Gómez.

https://rebellion.global/es/groups/es-cadiz/

¿Qué intención tenemos cuando fotografiamos? Algunas veces salimos a la calle sin intención de fotografiar, no siempre llevamos con nosotros esa actitud y no estamos al tanto de lo que nos rodea, luego no podemos estar seguro de lo que vamos a fotografiar. Esto se puede considerar como una posición, filosóficamente hablando, un maniqueísmo a la hora de ver las cosas, esto es, sin un término medio o, por el contrario, podemos tomar un camino reduccionista y hacemos de lo rico en detalles una simple toma sin la más mínima intención de llamar la atención con ella. Pero José Antonio Domínguez, ya nos lo explica en su breve reseña, no se limita a estos conceptos filosóficos, todo lo contrario, partiendo de una nada, nos construye una crónica típicamente actual, ofreciéndonos con su fotografía la oportunidad de percibir el momento tal cual el lo percibe, desde su misma perspectiva única y especialmente tomada al propio estilo de nuestro fotógrafo. Podemos tener de esta fotografía una primera apreciación de dura e incluso exagerada, pero el momento se le se vino encima a José Antonio Domínguez y no está exento de ello y el fotógrafo toma su cámara y capta la situación a su modo de ver la vida, a su modo de entenderla, en blanco y negro.

Para José Antonio el poder de la propia imagen le abruma y da como resultado esta fotografía, tan original y atrevida como él mismo. Pero José Antonio no hace otra cosa que ver en la situación en que se encuentra el tiempo que nos ha tocado vivir y nos lo presenta con toda su crudeza para que lo valoremos, le demos el valor que se merece. Domínguez nos permite con su cruda fotografía ver lo que, de alguna manera, nos parece familiarmente nuevo. Así crea su propia imagen y nos da pie a analizar los signos visibles  que de ella se desprenden. De esta manera pretende, cuando vemos su fotografía, según mi entender, adentrarse en nuestro subconsciente para sensibilizarnos y seguir descubriendo los detalles de esta imagen y analizar lo que hay dentro de ella dejándonos una sensación de liberación y reconocimiento.

Planteémonos en primer lugar el nivel compositivo: se trata de una fotografía a la que podemos encuadrar, en su primera visualización, dentro del género documental, más bien periodística en una primera acepción. Pero bajo mi punto de vista la obra va más allá, mucho más allá diría yo. Además de su carácter documentalista, le veo también un carácter muy acentuado como fotografía conceptual y cuasi surrealista, le veo mucha filosofía en ella, mucho pensamiento intuitivo a la hora de la toma. Nos muestra la muerte, el momento posterior a la muerte, el tratamiento del cadáver y el comportamiento de los personajes secundarios y cómo están tratados frente al punto de atención principal, el pie del difunto. Domínguez adopta su forma personal de trabajo, esto es, el acercamiento y la perspectiva adoptada a la hora de tomar la fotografía y esto queda muy marcado de una manera muy notable.

Se trata de una fotografía en blanco y negro, tomada desde cerca y con una profundidad de campo muy característica de diafragmas abierto, dejando un primer plano totalmente nítido y el resto de la fotografía desenfocada selectivamente, envuelta en luz natural.

En el nivel morfológico, comencemos por describir la fotografía y todos sus motivos:

En primer plano y abarcando los tercios centrales inferior y medio, totalmente nítido, tenemos un pie derecho descalzo perteneciente a un cuerpo humano sospechosamente de varón por su morfología, tapado con una sábana blanca; esta sábana abarca los tercios medios central y derecho de la composición, dejando el tercio inferior derecho y parte del central para una supuesta base donde el cuerpo reposa y la sombra en negro que, por la escasa luz tapada por la sábana, deja el hueco entre la sábana y el cuerpo; el tercio inferior izquierdo recibe el resto de la sábana y el pavimento. El fondo, totalmente desenfocado lo compone una fachada con una arcada en la que apreciamos tres arcos y una farola. Frente al primer arco y pegado al borde de la fotografía, tenemos a un personaje, varón, vestido con un mono de trabajo de color blanco y con mascarilla puesta, este personaje no está completo, pues fuera de la fotografía podemos imaginarle el hombro, brazo y media pierna derecha, la mano derecha queda dentro de la foto. Este personaje está enmarcado en todo el lateral izquierdo de la fotografía, quedando dentro de los tres tercios izquierdos. Más a la derecha y dentro del arco izquierdo, se puede apreciar otro personaje, este desenfocado también y en zona de sombra, viste de blanco en su parte superior y porta también mascarilla, la parte inferior no se puede apreciar por constituirse por varios elementos que no llego a distinguir por su desenfoque. Este personaje, al ser más pequeño por la perspectiva, sólo queda enmarcado dentro del tercio medio izquierdo. En el tercio medio superior y entre el primer y segundo arco, pegado a la fachada de arcadas, podemos ver la farola, con un brazo negro en u y una tulipa en ovalo de color blanco. En el segundo arco, central, enmarcado entre los tercios  medio superior y central, no puedo apreciar ningún personaje, solamente lo que parece ser parte de los huecos de sendas puertas. En el tercer arco y fuera de él, podemos apreciar otro personaje, éste nos sugiere que está subido en alguna plataforma elevada, pues por la perspectiva parece estar mucho más alto que el personaje de la izquierda. El personaje en cuestión viste de oscuro con un pantalón con franja clara en el lateral de la pierna derecha. Parece que lleva algo blanco en las manos, lo cual se aprecia mejor en la mano derecha, también se le aprecia máscara y cabello largos. Por su estética parece ser un personaje femenino. Éste abarca sólo el tercio medio derecho. La perspectiva de la toma hace que se vea parte de la fachada superior de la arcada, la cual tiene un tono más claro y abarca en diagonal formando un triángulo escaleno, cuyo vértice descansa en la farola y abarca hasta el lado derecho de la fotografía, llenando los dos tercios superiores, medio y derecho de la composición.

La fotografía, por tanto, representa a un personaje ya cadáver en una posición decúbito supino, tapado con una sábana al que se le ve solamente el pie derecho. Este pie, es precisamente el punto importante de la composición, cuya posición y perspectiva, acompañado con la sábana que tapa al cuerpo nos ancla en la escena: El resto de personajes, perfectamente colocado en ambos extremos de la composición refuerzan los pesos de la misma. El encuadre es excepcionalmente bueno, te invita a reflexionar sobre el tema propuesto, algo no cotidiano pero que queda dentro de los imponderables que los momentos actuales nos sugiere, la muerte por contagio; contagio que queda reforzado por la aptitud y vestimenta de los personajes secundarios. Resulta muy fácil al espectador hacerse con la idea sugerida, Todo el protagonismo lo proyecta su autor en el pie desnudo.

La frialdad de esta fotografía nos la sugiere por el desenfoque selectivo y la falta de otros puntos de atención más allá del mismo pie, reforzado por el contraste del blanco de la sábana y el negro de la sombra, ya que el resto del fondo queda en un leve tono de grises.

Como punto final de este breve análisis puedo destacar el trabajo formal de lo representado en la fotografía. Cómo José Antonio Domínguez echa mano de los recursos compositivos y morfológicos de la situación y los estabiliza en una representación exquisita y muy cuidadosa de los requisitos formales que esta fotografía requiere. El punto de esta fotografía está elegido cuidadosamente, tratándose de un punto de vista muy frío de la situación, al tratarse del cuerpo de un cadáver que supuestamente ha sido víctima de un contagio, insinuado por los personajes secundarios. Es por este motivo que aquí, Domínguez me sugiere su toque surrealista y conceptual de la composición, lo que queda después del ser humano.

Hay que tener en cuenta que para el autor de este texto, el apriori le es desconocido y, por consiguiente, ignora las intenciones del autor de la obra al encontrarse en la situación que le llevó a concebirla. Consecuentemente, el autor de la obra desconoce el aposteriori, esto es, la comprensión de la obra por el autor de este texto. Ambos partimos de situaciones distintas y es posible que no coincidamos en nuestras apreciaciones teóricas sobre la misma, también es muy posible que coincidamos en nuestras apreciaciones y, para ambos, esta empresa sea exitosa, así lo espero.

José G. Granado.



https://www.facebook.com/joseantonio.dominguez.73/photos

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